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280 gramos
El queso Casín es un queso graso, madurado, elaborado con leche entera y cruda de vaca, de coagulación enzimática y de pasta amasada, semidura o dura.
La técnica en el queso Casín, surge como necesidad de conseguir una forma de conservación segura en una zona en la que las suaves temperaturas y el predominio de los días lluviosos le confieren ese alto grado de humedad, que dificulta el proceso de secado de las cuajadas. Así surge el amasado como sistema habitual de unir en una sola pieza varias cuajadas de pequeño formato y para facilitarlo la máquina de rabilar, adaptación de la bregadora utilizada en panadería formada por dos rodillos que giran en direcciones contrarias.
Historia
El origen del queso, se desconoce, pero se cree que es uno de los más antiguos de España y del mundo, no solo por las referencias documentales que lo sitúan en el siglo XIV, sino por la inusual técnica de amasar la cuajada.
Según la leyenda, parece que en el año 713 los «casinos» (habitantes de Caso) regalaron al rey don Pelayo, después de la batalla de Covadonga, un queso tan grande que hubo de ser transportado en un carro del país.
Elaboración
Es un queso graso, madurado, elaborado con leche entera y cruda de vaca, que se calienta a 35ºC, para mezclarla con el cuajo y dejarla reposar.
Una vez formada la cuajada, se deja desuerar en paños, entre 3 y 6 días, con volteos diarios. Cuando la pasta ha perdido todo el suero, se sala y se amasa con ayuda de la máquina de rabilar, formando los gorollos que se dejan reposar durante 2 semanas.
Los maestros queseros moldean las piezas a mano, dando al queso Casín su característica y tradicional forma de disco. Con un molde graban su superficie con un sello que identifica a cada productor. Ya elaborado, el queso madura durante 2 meses en lugares bien ventilados, con un 80% de humedad y una temperatura de en torno a 8ºC.
La leche utilizada para la elaboración de los quesos protegidos se obtiene de las ganaderías de la zona amparada por la Denominación de Origen Protegida.
Notas de cata
Visual: Destaca el grabado de su superficie, marcado con un sello que identifica a cada productor. Es un queso sin corteza y de un color amarillento. Al corte es firme y compacto.
Olfativa: Olor intenso que descubre sus notas picantes.
Gustativa: Sabor muy fuerte y rudo, con un picor final. Es un queso para degustar en pequeñas porciones y no apto para paladares sensibles.